sábado 13 de agosto de 2011

UN ARIAS

Leo Arias, el que empezó en El Cronista Comercial a duo con Nik, el que publicó su chiste diario mucho tiempo en La Nación, y su página semanal en la revista de La Nación, y su tira diaria en el diario Extra, el del Perro de la esquina en Billiken, el de Fierro, el de Humor. El ilustrador infantil, el pintor de caballete y todo lo demás.
Leo es el hijo de Eduardo Arias. Eduardo Arias fué el hombre que trajo las primeras noticias sobre Oesterheld desaparecido en esta nota para la revista Feriado Nacional, que dirigía Martín García, hoy director de Telam. Nº 5, octubre d 1983, primer mes de la democracia. Leo tenía 14, 15 años y ya estaba arrancando en esto del dibujo. Eduardo llegó a declarar en la Conadep pero no le aguantó el cuerpo, murió allá por los 80's.

En este tiempo del que no llora no mama, de aprovechar al máximo cualquier beneficio secundario, por los que lo vivieron, pero sobre todo por los que no vivieron un choto, Leo muzzarella.
Muzzarella, sin hacer banderas, sin llorar en público, sin hacer un uso artístico de lo que vivió de pibe, nada, ni una coma, ni un desliz, dos huevos del tamaño de King Kong, va y hace su vida. Y mirá que podría, pueden otros con menos derecho cómo no va a poder el con todo el derecho del mundo y dandole la vida esa desgraciada casualidad de, siendo historietista, llevar esa historia a cuestas.

Yo no soy Leo y lo pongo acá, pero lo pongo yo, de motu propio.

¿Quién es Leo? ¿Cómo es Leo? La respuesta está un poquito en estas páginas que siguen, amigos, Leo es un Arias.



Blog de Leo Arias

Blog de Apu, cuerpo celeste
Blog del perro de la esquina



martes 2 de agosto de 2011

DIVITO: LA BELLA Y LA BESTIA

Las chicas de Divito son conocidas y apreciadas por todos nosotros, de exquisitas proporciones, equilibrio y belleza, son en si mismas, dibujos hermosos.
Pero en oposición a formas de otras proporciones, personajes grotescos, exagerados, se lucen de manera mucho más elocuente. Cuando en un mismo dibujo encontramos el delicado equilibro y la salvaje desproporción, el deleite visual es mayor.
Las chicas de Divito por si solas, o sus personajes grotescos por si solos, son brutales, pero juntos son dinamita. Si en un dibujo no hay contrapunto, si todo es en el mismo tono, ya sea por demasiado contenido o por demasiado salvaje, termina aburriendo, pecando de una coherencia que se asemeja demasiado al embole.