Pero en oposición a formas de otras proporciones, personajes grotescos, exagerados, se lucen de manera mucho más elocuente. Cuando en un mismo dibujo encontramos el delicado equilibro y la salvaje desproporción, el deleite visual es mayor.
Las chicas de Divito por si solas, o sus personajes grotescos por si solos, son brutales, pero juntos son dinamita. Si en un dibujo no hay contrapunto, si todo es en el mismo tono, ya sea por demasiado contenido o por demasiado salvaje, termina aburriendo, pecando de una coherencia que se asemeja demasiado al embole.



