Conservo desde hace 20 años este chiste que, pobre, ya se me está poniendo viejito. Lo conservo casi como un amuleto porque siempre me hizo mucha gracia. Siempre lo consideré el mejor chiste del mundo, disculpen la falta de objetividad.El año pasado, en cambio, conseguí el libro de Gila "Un poco de nada", un libro autobiográfico, escrito, sin dibujos. Les transcribo una parte:
"Nos fusilaron el siete de Diciembre, nos fulilaron mal. El piquete de ejecución lo componían un grupo de soldados mercenarios con el estómago lleno de vino, la boca repleta de blasfemias y las manos apretando el cuello de unas gallinas robadas con el ábrete sésamo de los vencedores de batallas."
"Por mi cara corría la sangre de ocho hombres ya con el miedo absorbido por la muerte. "
"Las carcajadas de los verdugos se confundieron con el gemido apagado de uno de los hombres del montón. Ellos, los verdugos bañaban su garganta con vino, la mía estaba seca por el terror. Se fueron. Amaneció."
"La muerte en las guerras tiene mucho trabajo, la muerte en las guerras nunca tiene prisa, se lleva a unos y deja a otros para más adelante. Me dejó a mí y dejó al cabo Villegas. De mí, no se llevó nada, del cabo Villegas se llevó una pierna, la izquierda."
"Me fué difícil cruzar el río sucio y revuelto por las lluvias. Lo crucé con mi carga al hombro, a mis espaldas, sobre mis espaldas. El cabo Villegas no pesaba mucho, pero el terror del fusilamiento había aflojado mis piernas."
Fín de la transcripción.
Gila fué fusilado junto a otros ocho tipos y así fué como se salvó.
Cuestión: ¿El humor debe ser gracioso? Para Gila parece que si. La vida puede ser terrorífica, pero el humor es gracioso.
Más sobre Gila y el humor aquí.
http://eloficiodelplumin.blogspot.com/2008/05/gila-se-pone.html




